Hotaru: La luciérnaga y la naginata.

Onna_bugeisha_Ishi-jo,_wife_of_Oboshi_Yoshio

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HOTARU: LA LUCIÉRNAGA Y LA NAGINATA

Esta entrada está dedicada a Noelia y Marcos, guardianes de las piedras viejas y los verdes que inspiraron estos versos.

 

 Me he despertado con el tintineo de unas suaves campanillas, es ya muy tarde… Todos duermen.

 Mi gata Nyarla no se ha percatado de la extraña musiquilla que se oye claramente, parece que proviene del balcón, así que salgo a ver….

 Jamás antes había visto a este ser, es minúsculo…Parece una brevísima luciérnaga azul que revolotea entre las flores del jazmín y no se asusta cuando me ve, se acerca y se queda levitando a la altura de mis ojos.

 Apenas puedo distinguir su silueta, es tan pequeña. Por fin atenúa la intensa luz que desprende y puedo apreciar una figura andrógina, pelo negro recogido y adornado con flores de almendros. En una de sus manos una larguísima y afilada naginata, y en la otra un hilo dorado desde el que cuelgan las campanillas que me han despertado.

 Me susurra que su nombre es Hotaru y que ha hecho un largo viaje para encontrarme. Me cuenta que le habló de mí Samsara, mi musa mariposa… Mi musa de la infancia… a la que echo de menos y espero tener pronto una de sus visitas.

Me confiesa que ha visitado la ciudad antes de venir a verme:

 

A VALENCIA: CIUDAD DE FLORES Y ASFALTOS  (Haikus dedicados a J. de Ribera Berenguer)

 

Reina del Turia

de ténebres flores

son sus asfaltos.

 

Canta ahogada

de mil males  ya rota

ciudad perdida.

 

De su belleza

triste otoño cae

llora Valencia.

 

 Me dice que hay una razón para su visita,  así que le invito a entrar en mi humilde hogar y flota grácilmente hasta quedarse de pié encima de la colcha de mi cama. Sin perder ni por un segundo el porte suave y decidido comienza a cantar:

 

Busca hechizos que cambien el Bokken por una buena Katana:

Una con nombre, paciencia y vetustez.

Encuentra un sortilegio para que abrace un Obi tu cintura y ser digna de él:

Uno sencillo, fuerte y nuevo.

 

 Me anuncia que ha venido para entregarme algunos haikus y tankas desde muy lejos, yo le contesto agradeciendo su gesto.

 Habla como Samsara: con imperativos pero con respeto, con decisión y comprensión. De momento no la entiendo aunque dejo que sus palabras fluyan en el teclado sin pararme a pensar mucho en ellas, convencida de que después les encontraré sentido.

 Me habla de lugares y historias que me resultan desconocidos… Me cuenta que debo visitarlos aunque solo sea en sueños.

 Huele a flores y a hierba, deprende una energía intensa y armónica al mismo tiempo, embargándome de una sensación de poder y de paz.  Tras dedicarme una delicada sonrisa  sigue cantando:

 

VIENTOS DE SABLES

 

Falcatas blancas

envainadas de honores

bailan al alba

días de nuevas glorias

noches de olvidos quedan.

 

 

 Fragua de inviernos

con llamas de nieve azul

forjan katanas

caricias de cuchillos

miradas afiladas.

 

 

Espadas dulces

yunques de primavera

filos de flores

crecen empuñaduras

flechas y arcos cantores.

 

 

El viento silba

letanías de amores

notas lejanas

naginatas  susurran

son de guerras perdidas.

 

 Sus ojos son miel redonda, me recuerdan tanto a Antonio… Mi amigo, mi confidente, mi mentor… Él ya no está aquí, nos dejo hace ya algún tiempo… La calidez de su mirada siempre está en mi memoria y Hotaru me recuerda mucho a él.

 Le cuento que los dos pasamos muchas tardes sentados en la Piedra madre de La colina de los cuervos en Penyagolosa, hablando de cualquier cosa: Riendo… Filosofando… Llorando… Soñando… Sencillamente viendo volar a los cuervos enmarcados por las vistas del Valle y del pico de la montaña como testigo eterno.

 Su ausencia es más que patente cada día para todos los que le conocimos… Hotaru me mira con dulzura y vuelve a cantar:

  

VISTAS DESDE LA COLINA DE LOS CUERVOS

 

Grillos que aúllan

a lunas mañaneras

susurros de día.

 

 

 Luna de marfil

ocres en hojas muertas

lluvia de otoño.

 

 

Bailes de alondras

duelos de luciérnagas

cantar de abejas

prado henchido de verde

ríe el rio a tu vera.

 

 

Las flores lloran

lágrimas de rocío

lutos marchitos

es la hierba su tumba

y el invierno su olvido.

 

 

Montañas frías

niebla que llora nieve

inviernos llegan

emblanquecidos picos

hielo, piedras, camino.

 

 

 Nyarla se ha despertado y mira fijamente a mi musa, ella acaricia suavemente su hocico con sus diminutos dedos y mi gata ronronea.

Parece que se gustan…. Y se quedan las dos sentadas en mi cama.

Hotaru entona una nueva melodía:

 

ANIMALARIO

 

Mágicos seres

De maullidos esquivos

Suenan al viento

Los bigotes de gatos

Violín de ronroneos.

 

 

Diurnas almas

Caballos negros trotan

Crines de vientos

Tambores de amanecer

Relinchan al sol.

 

 Está amaneciendo, me tomo un café muy caliente… Es una estampa entrañable y hermosa: mi gata y mi musa abrazadas sobre mi cama.

 Hotaru cambia el gesto, se acerca a mí flotando y me besa en la frente, siento una ráfaga de tristeza dentro de mi… Sentada en mi hombro vuelve a entonar una canción, esta vez silbando… Delicadamente….Envuelta de ternura:

 

GEISHAS ENLUTADAS

 

Manos antiguas

jardinera del alma

riega con mimo

peines de nubes blancas

lecciones de atardecer.

 

 

Rosas de negro

lápidas de ausencias

Geishas de luto

almendros de cirios blancos

frutos de amor y olvido.

 

 

 Del rostro de Hotaru brotan brevísimas lágrimas perfumadas de aromas a musgos y violetas silvestres… Me acaricia el pelo y acabo tumbada en la cama junto a Nyarla, exhausta de emociones me dejo llevar por el cansancio para finalmente dormirme sin poder despedirme  de mi musa luciérnaga.

 

Bolangera de Mar.

 

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