Las mujeres de H.P Lovecraft

Sweetness and tentacles by Barnaby Ward

Sweetness and tentacles by Barnaby Ward

 

Las Mujeres de H.P Lovecraft

Aprovecho esta entrada para recomendaros que visitéis el sitio web de La Nueva Lógia del Tentáculo: http://www.lovecraftlogia.com/

Este sitio web está dedicado a H.P Lovecraft y su universo, espero que os guste.

Os dejo aquí un pequeño artículo que tuve el privilegio de publicar en una de sus revistas:

La Estela de Luveh-Kerapt n° 1. Enero 2007.

Revista electrónica lovecraftiana de la Nueva Logia del Tentáculo.

Las Mujeres de Lovecraft

 Arduo trabajo resulta deshilar el intrincado y complejo mundo en el que se mueven la vida y obra de H.P.Lovecraft. En las siguientes líneas trataré de arrojar luz en clave femenina a los diferentes aspectos del universo del Maestro de Providence.

Todos los seguidores de Lovecraft y su mundo hemos leído multitud de prólogos, conclusiones, artículos, reflexiones y demás “estudios” sobre la vida y obra del autor que nos ocupa, unos con más acierto que otros, desafortunadamente el morbo y una excesiva personalización de la obra son, desde mi punto de vista, las culpables de la cantidad desmesurada de la “literatura biográfica” vertida sobre la figura del mítico escritor.

Han corrido ríos de tinta acerca de la opción sexual del autor, de sus traumas infantiles, sus obsesiones y excentricidades, curiosamente en la mayoría de las ocasiones dejando a las figuras de las mujeres que rodearon a Lovercraft en muy mal lugar. Empezando por una madre sobreprotectora y causante de los mayores traumas infantiles del autor y pasando por su matrimonio con Sonia Greene, que fue siempre descrito en clave de fracaso o experiencia negativa. Pintan también a sus tías como solteronas amargadas, cuando en realidad estaban casadas ¡las dos! Antes de empezar con el análisis propiamente dicho, quisiera aclarar que trataré de diferenciar tres grupos de figuras femeninas, reconozco que el criterio resulta bastante personal, pero espero que sirva como análisis interpretativo del tema.

En primer lugar, las mujeres de su familia: su madre, abuela, mujer y tías. Las figuras femeninas por las que recibió influencias literarias tanto anteriores como contemporáneas al autor. Por último, los personajes femeninos en su obra. Creo que es importante no caer en lo que anteriormente me he concedido la licencia de llamar, chistosamente, “literatura biográfica”. Mi objetivo es ser fiel a la información más veraz de la que dispongo, y tratar de aclarar aspectos de la vida del de Providence que se han convertido en objeto de especulaciones morbosas innecesarias. Insisto en que la obra de un autor es su obra, y su vida, es sencillamente su vida.

Mujeres en su vida

Sería impensable asociar a las mujeres que rodearon al autor sólo con influencias negativas puesto que, tanto su madre como sus tías (su abuela indirectamente con libros heredados) se preocuparon activamente por su bienestar y educación la cual, vistos los resultados, no fue tan mala. Su mujer Sonia Greene le proporcionó contactos en la ciudad y amplió su círculo de amistades e influencias literarias. Es justo empezar por la figura materna, dada la importancia que adquiere en la vida del autor que analizamos:

SARAH SUSAN PHILLIPS (1857 – 1921): Amor y protección. Creció en el seno de una familia adinerada venida a menos, de ascendencia predominantemente inglesa y, al parecer, aristocrática – pues se encuentran sus orígenes en los primeros colonizadores-, suscrita a la religión anabaptista y, a pesar de pertenecer a una familia con valores un tanto conservadores, sabemos que Susan Lovercraft fue sufragista. Inculcó a su hijo una educación británica de carácter aristocrático. Algunos autores afirman que le decía que “la gente era mala y tonta” y que él era de estirpe británica, ajeno a aquel país de salvajes. Prologuistas como: R. Llopis, José Mª Aroca o Antonio P. Moyá le atribuyen una personalidad neurótica y con cierto resentimiento hacia su hijo, pues algunos aseguran que le repetía, una y otra vez, lo feo que era.

 Posiblemente la manera que tuvo de describirla su amigo August Derleth, ha tenido mucho que ver en estas interpretaciones sobre su madre. Seguramente, la sobreprotección materna debido a las múltiples enfermedades que padecía Lovercraft sea uno de los pocos datos fiables de los que tenemos noticias. Queda constancia en algunas cartas de opiniones de amigos muy cercanos: “Siempre creí que era su madre y no él quien estaba enferma…” (COOK, amigo y colaborador cercano a la persona del autor.) “Su madre(…) superprotegida y refinada, mal dotada para hacer frente al mundo (…) descargó sobre su hijo todo el resentimiento que debió sentir hacia su cónyuge, intentando por todos los medios, convencer a Howard de que era un chico feo, aunque ello distaba mucho de ser cierto…” (A. DERLETH, amigo y colaborador cercano a la persona del autor.)

 Otro dato curioso, para hacernos una idea de la “peculiar” personalidad de la madre es el hecho de peinar a su hijo con bucles, ante su anhelada intención de haber tenido una hija, a los seis años, Lovercraft no quiso seguir llevando ese pelo y su madre se lo cortó. Personalmente, me cuesta creer que una madre pueda dejar sólo recuerdos, experiencias negativas en su hijo, teniendo en cuenta que se hizo cargo de él en todo momento, cuando el padre de H.P.L. murió éste sólo contaba con tres años, hasta que Sarah sufrió una crisis psíquica irreversible, dejando a su hijo en compañía de sus hermanas. Muriendo después de pasar dos años en el hospital Butler. 1617

SU ABUELA: Puerta al cosmos. Lovercraft fue un gran amante de la ciencia en general, en parte influenciado por los libros que encontró en la biblioteca de sus abuelos, heredando de su abuela materna numerosos volúmenes sobre astronomía, lo que suscitó en él una gran afición a esta disciplina.

 

SONIA GREENE: Compañera e inspiración. Viuda, empleada en la United Amateur Press Association – lugar donde conoce a Lovercraft durante su actividad como corrector–, ella era diez años mayor que él y se casaron en 1924, aunque el matrimonio fue breve. Sabemos que Sonia Greene era una mujer judía, de origen ruso, y que regentaba una tienda de modas con la que conseguía unos sustanciosos ingresos, superiores siempre a los humildes sueldos de corrector que su marido percibía. Muchos autores definen este matrimonio como “edipiano”, y que Lovercraft no buscaba en ella sino a su anhelada madre, fallecida el mismo año en que conoció a Sonia. A ésta se le describe como una mujer dominante y con fuerte carácter. A pesar de las diferentes interpretaciones que se da a la ruptura del matrimonio, el aspecto económico fue el detonante, pues Lovercraft no acabó nunca de asimilar que ella ganara más dinero y verse mantenido por su propia mujer. Esta situación, así como las dificultades a la hora de adaptarse a vivir en Brooklin, debidas a una constante añoranza de su amada Providence – la cual dejó patente en su círculo de amigos –, desembocaron en la ruptura definitiva de la pareja. Para, por fin, cerrar polémicas, transcribo la frase que la propia Sonia Greene escribe en su obra “MEMOIR” donde aclara que el fin de su matrimonio “no se dio a problemas de alcoba”, como muchos no han dejado de insinuar. Sonia no solo fue una esposa sino que también colaboró activamente con el autor, incluso llegando a escribir un relato juntos, así como escribiendo a máquina numerosos escritos de su marido.

Se ha escrito con mucha ligereza acerca de la vida privada del autor, realizando lecturas personales y subjetivas, que a mi modo de ver no podemos convertir en información realmente fiable. Me gustaría compartir con ustedes mi propia interpretación de los hechos, dándole la vuelta al tema: Nos pintan un Lovecraft casi amedrentado por el fuerte carácter de una esposa dominante, pero al final se divorcia, y más en aquellos tiempos, puede ser esto un signo de fortaleza en lugar de debilidad.

El hecho de que no llevara bien que su mujer ganara más dinero (dejando interpretaciones machistas de lado) ¿No implican acaso amor propio? Parece haber un empeño en realizar lecturas un tanto morbosas y tendenciosas de determinados episodios de la vida personal del autor.

SUS TIAS: El Hogar Lillian, Sra de Franklin C.Clark Annie, Sra de Edward F. Gamwell Ambas hermanas de la madre de Lovecraft, a pesar de la imagen de solteronas amargadas que algunos biógrafos sensacionalistas han querido darles, éstas estaban casadas, y por tanto durante el tiempo que estuvieron a cargo de su sobrino sí hubo hombres a su alrededor. Quedando patente la falsedad de las afirmaciones del supuesto trauma de Lovecraft creado por la ausencia de figuras masculinas a su alrededor, pues no sólo contó con su abuelo materno, sino también con sus tíos.

Sobre todo fue con Lillian con la que tuvo más trato, pues vivió con ella después de su estancia en Brooklin, y de su divorcio, hasta que murió, cuatro años antes de la muerte de H.P. Lovecraft, cuando se mudó a vivir con su otra tía Annie, también en Providence. Como dato anecdótico, diré que sus tías no fueron invitadas a su boda con Sonia Greene, personalmente creo que queda una vez más patente la ausencia de esa supuesta dependencia psicológica de Lovecraft hacia sus Tías.

He tratado de abrir el abanico de las mujeres que rodearon la vida de Lovecraft de manera que queden lo más claras posibles algunas cuestiones un tanto opacas o malinterpretadas, existe muchísima más información acerca de las protagonistas femeninas de su vida, que por brevedad omitiré, pero dejo patente esta ausencia.

Insisto en la idea de darle la importancia en su justa medida a la vida personal de un autor, respecto de lo que es su obra. Por supuesto existe una innegable influencia, pero muy lejos de querer encontrar filias y fobias de lo más diversas y disparatadas en sus escritos. Resulta dificultoso, debido a la falta de estudios previos, hablar con propiedad de la figura femenina en el mundo Lovecraftiano, y una vez lanzada a buscar información me llevé una agradable sorpresa al comprobar que ya en 1980 Jacques Goimard, en el número de Marzo de la revista Europe, publica un artículo “ Lovecraft entre l´en-deçà et l´en-delà” en el que analiza la obra del de Providence dividiéndolas en tres etapas. Éstas están diferenciadas por un criterio de influencia y creación, así durante el periodo de influencia de su madre escribió artículos, poemas y relatos cortos, y conoce a Poe, Blackwood y Machen, gracias también a la biblioteca de sus abuelos.

El Tiempo que comparte con Sonia Greene madura más, descubriendo a Lord Dunsay, y escribiendo más de cuarenta relatos largos. Finalmente, la estancia en Providence junto a sus tías, es considerada por Goimard como su etapa de consolidación, cuando escribe entre otros “La llave de plata”, “La llamada de Chtuhlu” o “En las montañas de la locura”.

Emili Gil, Reputado Lovecraftniómano y colaborador de la Nueva Logia del Tentáculo, en su artículo “El espectro de Lovecraft” nos brinda un reflexión en clave femenina: “La vida es mujer y la mujer, Literatura”, en este estudio Gil divide y analiza la obra de Lovecraft en tres épocas: 1. Sarah, su madre, época de aprendizaje. 2. Sonia, época de consolidación, y finalmente 3. Lillian, considerada por Gil como su consagración.

Otro aspecto que puede crear, y que de hecho ha creado cierta controversia alrededor del autor es su supuesto machismo e incluso una recalcitrante e misoginia. Respecto del Machismo, primero tener en cuenta que estamos hablando de los años 20, acababa de estrenarse el movimiento sufragista y estamos acusando a alguien de machista, no tiene mucho sentido. Teniendo también en cuenta que el público al que iban dirigidos sus relatos era predominantemente masculino, (Weird Tales), podemos afirmar que la literatura fantástica y de terror de la época es básicamente machista, dejando en un segundo plano a la mujer, o usándola como reclamo sexual, pero no culpar a un autor de ello.

Sobre su supuesta misoginia o rechazo al sexo femenino, creo que no hay motivos para hacer tales insinuaciones, y por tanto nada que comentar.

Influencia de las mujeres en su obra.

Pasando a la segunda parte de artículo, hablaré de las influencias literarias femeninas propiamente dichas.

De la escritora Sarah Ornett Jewett heredó el recurso de inventarse un pueblo que no existe para inventar sus historias, en el artículo de Jessica A. Salmonson: “Sarah Ornett Jewell and the Ghost Store with a note on her influence on H.P.Lovecraft”, se afirma que “Dunnet Landing es el más famoso pueblo que no existe de Maine, y nos recuerda al Dunwich (Massachusset) de Lovecraft”. El propio Lovecraft en persona tuvo oportunidad de compartir tiempo con la poetisa Louise Imagen Guiney (1861- 1920).

 Durante el verano de 1893 estuvieron en casa de la escritora con su familia, quien le enseñó al niño a recitar poemas como “Mama gansa” y “Maud” de Tennyson. Al autor y a la poetisa les unían el desprecio al dinero y a la vida de negocios, su ardiente anglofilia, el rechazo al mundo moderno, y la preferencia por épocas pasadas, valores estos que quedaron plasmados en la obra de Lovecraft. No podemos olvidar las diversas colaboraciones literarias del de Providence con la escritora Zelya Bishop, “El Túmulo” o “La maldición Yig” entre otros. Aunque no directamente, pero si coincidió trabajando para el Weird Tales con la Ilustradora Margaret Brundage.

 

Las mujeres en la Obra de H.P Lovecraft.

Finalmente las figuras femeninas en la propia obra de Lovecraft nos ocuparán en la última parte del presente análisis. Es innegable afirmar que las mujeres ocupan personajes secundarios en sus relatos, en primer lugar tener en cuenta lo anteriormente comentado, respecto al público al que iban dirigidos estos escritos, publicaciones Pulp, de lectores mayoritariamente masculinos, así como el machismo intrínseco de la época y del género. Para analizar los personajes femeninos en su obra he diferenciado tres grupos:

En primer lugar los personajes femeninos que aparecen como vínculos familiares de los actores de la historia, ejemplo del caso es Lady Margaret Trevor (“Ratas en las paredes”).

Otro grupo son las familiares con vínculos con el actor principal en el presente de la historia, la más representativa sería el personaje de Lavinia Whateley (“Horror en Dunwich”).

Por último, personajes femeninos con acción propia existen pocos, y siempre compartiendo protagonismo con hombres, es en el relato “Los sueños en casa de la bruja”, donde aparece el personaje de la Bruja Keziah Mason, bruja y estudiosa matemática, siendo este el personaje femenino de Lovecraft más evolucionado. Observamos que el rol jugado por las mujeres en la obra de Lovecraft, mayormente las sitúa, bien como sujetos de uniones contra-natura y posesiones, o como eslabones de extrañas herencias genéticas de los ancestros del actor principal de la historia. Todas, a excepción de la bruja Mason, tienen vínculos familiares, en el presente de la acción o del pasado, con el protagonista, aunque ellas también actúen en la aventura. Espero que este breve paseo por las diferentes figuras femeninas que pertenecen al Mundo de Lovecraft, tanto en su vida como en su obra, haya resultado interesante e ilustrativo.

No se ha pretendido llegar a conclusiones definitivas y simplemente añadiría que lo más aconsejable sería leer las obras del Maestro de Providence sin mayores complicaciones interpretativas y especulativas, aunque hay que dejar una vez más patente el interés que suscita todo lo relacionado con este mítico escritor de lo fantástico y lo maldito.

Bolangera.

 

 

 

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